Bodegas

lunes, 21 de noviembre de 2016

AGUSTIN BLAZQUEZ Palo Cortado Superior

  

    el nombre de Agustín Blázquez es, para aquellos que conocen un poco el vino que se elaboraba en Jerez en las décadas que van de los 50's a los 80's, uno de los imprescindibles, ubicándose en un Olimpo de elaboradores míticos junto a otros como Valdespino y Domecq. El hecho de que Blázquez haya desaparecido (aunque hay que aclarar que la marca desaparece del todo ya en este siglo, puesto que Domecq siguió elaborando el Fino Carta Blanca hasta tiempos recientes) no hace más que engrandecer la leyenda en torno a esta firma. A estas tres casas (hay más) las une desde luego un nexo común, tal vez el gran factor de calidad del vino de Jerez en esos años: El Pago Macharnudo y sus viñedos. De las propiedades que allí tenía Agustín Blázquez nacían algunos de sus vinos más celebrados; el Fino Amontillado Carta Blanca, los Amontillados Carta Plata y Carta Oro, y su Palo Cortado, entre otros. Respecto al Palo Cortado, la historia puede ser compleja; Su marca más famosa en esta categoría era el Palo Cortado Capuchino. Personalmente he visto botellas de los 60's a los 80's, cuando Blázquez ya era propiedad de Domecq. Curiosamente, la solera de Capuchino no se integra a fines de los 80's en otros vinos de Domecq (como si ocurre, al parecer, con otros vinos que ya no se vuelven a embotellar) y la marca se mantiene. Más tarde, al desmembramiento de las marcas de Domecq, Osborne se queda con Capuchino, y lo sigue embotellando hasta hoy. El devenir de esa solera, que se rociaba originalmente con vinos de Macharnudo, es otro cantar. En un principio, yo pensé que el Palo Cortado Superior era antepasado de ese vino. Botellas que he visto más tarde, o lotes de miniaturas, me han hecho pensar que eran dos elaboraciones paralelas. Una publicidad, teóricamente de 1925, anunciaba ya el Palo Cortado Capuchino, y no el Superior, ni tampoco otros vinos más escasos de la casa, como el Oloroso Añada 1840. Desconozco también si había alguna relación (o correlación) en las soleras de los Palos Cortados. No tengo mucha más información al respecto, como para comparar una marca con otra, aunque parece ser que el Superior era justamente... Superior, o al menos, de mayor vejez, y más escaso.
La botella la compré hace algunos años, en una tienda de Cádiz, cuando empezaba a profundizar en los viejos vinos de Jerez, o más bien, en los viejos embotellados de Jerez, antes de que el interés por estos vinos se disparase y los precios siguieran en general un aumento exponencial. Daba pena abrirla, ya que sabía que difícilmente volvería a tener la oportunidad de comprarla, pero una buena cata con amigos fue la ocasión.


Para empezar, el color del vino es bastante subido. Casi caoba, denotando extrema concentración y vejez, recuerda casi a un PX viejo de tan opaco, pero fluido, desde luego.

Aunque comienza tímido (y eso que había estado decantado) va expandiendo rápidamente su amplio abanico de aromas, de complejidad abrumadora. Es profundo, intenso. Las especias se agolpan por doquier, con el curry como bandera. Jengibre. Nuez moscada. 
¡Acabas de entrar al gran bazar de Estambul! La madera noble y el barniz están presentes, pero son solo una nota más, no predominan nada en el conjunto. Tabaco. Los frutos secos los tienes a montones; Nueces, almendras y sobre todo avellanas, un rastro de crianza biológica que quien sabe hace cuanto ocurrió, en un vino que ya sería viejo cuando se embotelló… Hay inclusive recuerdos de frutas rojas en licor; guindas y ciruelas. Es potente, intenso, punzante… pero no cansa, embruja, atrapa; vuelves a la copa a buscar más y más, y los matices siguen apareciendo… Cardamomo. Ebanistería. Café. Seguramente si esta botella hubiese estado abierta días, en lugar de beberse en una cata, se expresaría aún mejor, con más matices, y sobre todo, con más nitidez; tantos aromas concentrados agradecen el oxígeno y el tiempo para definirse. Sólo su aroma es de absoluta meditación.    

La boca es de una concentración y sapidez brutales, salvajes. Casi cuesta acostumbrarse a él. De hecho, durante la cata, a algunos les pareció demasiado intenso, concentrado. Es un vino que da tan viejo, como ocurre con otros jereces muy viejos, camina al filo del desequilibrio. Es un caballo desbocado, tan concentrado la primera vez que te lo pones en la boca casi parece brandy. Es más afilado que la anterior botella que probé de este vino. Si fuese un amontillado tal vez sería demasiado extremo, pero con el cuerpo más “gordo” por ser un palo cortado, ese volumen lo mantiene dentro de un balance inédito, sorprendente… en boca es extremo pero a la vez redondo. Parece contradictorio pero es así. Es esencia pura de tiza, décadas y décadas de oxidación no pueden imponerse al alma telúrica de Macharnudo, que se prevalece más allá del tiempo y los elementos. La permanencia del vino en boca es larguísima, y el recuerdo, imborrable. Un vino realmente grande.


Otra botella mágica de Blázquez, y van….  99/100


Detalle de la etiqueta.


Publicidad de Agustín Blázquez.

lunes, 1 de agosto de 2016

M. ANTº. DE LA RIVA Macharnudo "La Riva" Fino


Según la página web JerezSiempre, la bodega la fundó Manuel Antonio de la Riva y Pomar, nacido en Santander en 1838 y fallecido en Jerez en 1909. Sin embargo, la propia web entra en una contradicción al decir que la bodega se fundó en 1776. Existe la posibilidad de que M. Ant. De La Riva comprase una bodega ya existente, fundada en 1776, y la rebautizara al comprarla, en 1858.


La bodega habría estado situada en la calle Arcos, justo enfrente de donde hoy en día se encuentra Lustau.

Sus marcas más conocidas fueron en Fino Tres Palmas, el Fino La Riva y el brandy Hispano. Otras marcas fueron el Viña Sabel, Amontillado Extra 1819,  Viejo Oloroso 1830, Jerez-Quina La Riva, Amontillado Fino Copa, Guadalupe, Macharnudo Oloroso, etc.

La firma fue finalmente adquirida y absorbida por Domecq.

Posiblemente, este fino procedería en gran parte de la viña La Riva, en el pago Macharnudo, aunque en principio no sería un vino sólo de esa viña. En el imprescindible mapa de viñas de Jerez de Adolfo Lopez Cepero, varias viñas en Macharnudo aparecen con el que sería el nombre de sus propietarios; Domecq, Valdespino, Blazquez… y La Riva. Sin embargo, no conozco más datos del origen exacto de este vino.

Es remarcable ver como se publicitaba este vino como "Macharnudo La Riva Fino", y no como "Fino La Riva". Esa era la relevancia hace décadas del pago Macharnudo en Jerez. Elaboraban también un Macharnudo Oloroso, pero en principio no un amontillado.


La viña La Riva, dentro de  Macharnudo, en el mapa de Adolfo Lopez Cepero, 1904.

Viña La Riva


Fecha de cata: 29/05/2015

La botella provenía de una tienda de antigüedades en Galicia.

Precio aprox: 40 - 50 €

Ligera merma de líquido, aparentemente en el transporte.

Por el relieve en el fondo de la botella, donde aparece el 69, debe de estar embotellado entre ese año y los primeros 70's.



Al abrirla, el corcho se parte; Seco por arriba y casi deshecho por debajo. Se decanta el vino.
Color anaranjado - broncíneo, de capa media. El vino está algo turbio.


En nariz, intenso y sobre todo muy bien delineado, "Laser Definition", como dicen algunos críticos anglosajones; Lo opuesto al color. Aquí no hay turbidez, los aromas son claros, francos y evidentes. No es excesivamente potente, la impresión aromatica es de gran elegancia. Complejísima paleta de frutos secos; avellanas, nueces y hasta cacahuetes. Cera de panal. Una curiosa nota de pólvora que luego desaparece. Cacao. Se mueve entre barniz y ebanistería.... maderas nobles.  Hay algo de sándalo. Tiza. Muy marcados el alcanfor y el eucalipto.
Sin duda, la finura y la definición de aromas es espectacular, en un conjunto de una suprema elegancia, casi señorial.

En la boca..... Puro Macharnudo!!!!
Potencia, concentración, sapidez!!!
Tiene la concentración característica de Macharnudo, a la vez que redondo y sin aristas.
Mantiene todo el carácter de un Fino, sin dudas.
Tiene una excelente acidez, con gran nervio y tensión. Y aun así, toda su intensidad salina, que se acentúa en boca al pasar el tiempo, sigue siendo de sublime finura, gracias a lo pulido y redondo que está. Con más de 40 años ¡Esta en su plenitud!! Un vino monumental en un momento ideal de consumo, mágico.
La persistencia es larguísima, de frutos secos y sensaciones salinas. El retronasal también es espectacular, intenso, con notas de nueces y más recuerdos salinos. Justamente en retro, hay un ligero enranciamiento, que aunque atractivo y añadiendo un punto de complejidad, lo separa de la pureza perfecta.
Hace gala de todas las virtudes que se le presuponen a un vino de Macharnudo. Pétreo monumento líquido.
Un vino para el recuerdo, para mí de los mejores Finos que he probado jamás.

Nota personal: 97

Publicidad de 1938